Los consumidores, a causa del alto nivel de desempleo, ahorran en ocio, gas, luz, ropa, telefonía y alimentación, y casi 8 de cada 10 compran sólo lo básico. Así lo revela el estudio Nielsen 360º, que analiza el mercado de consumo de forma anual.
Alfonso Delgado, responsable de nuevos mercados de la compañía Nielsen, asegura que esto también está relacionado con el ahorro en la ropa: al salir menos (y, en muchos casos, al estar desempleados), los consumidores no tienen la misma "necesidad de renovar su vestuario" que hace unos años.
En cuanto a la alimentación, el estudio Nielsen revela que los consumidores tratan de buscar promociones o cambiarse a marcas más económicas. Intentan comprar sólo lo básico y "dicen ser conscientes del precio" de los alimentos, en el sentido de que lo conocen y lo tienen relativamente controlado, sabiendo cuándo este se altera y qué es más caro y más barato antes de ir a comprarlo.
Y es que la necesidad del consumidor de ahorrar en el ámbito del ocio ha derivado en el cierre el último de 6.500 establecimientos (bares, discotecas y restaurantes), lo que supone uno de cada cuatro.
Las ventas en alimentación envasada, con un crecimiento del 1,4%, han sido las únicas que han presentado un comportamiento más dinámico, según el informe. El consumidor medio, además, ha aumentado el número de veces que va a tiendas, supermercados e hipermercados (dos o tres veces a la semana), pero gasta menos en cada ocasión (unos 15 euros). Los mayores beneficiados en este aspecto son los supermercados cercanos a los hogares, que aúnan el 72% del gasto.