En una entrevista a pocos días del no rotundo del Congreso a la consulta soberanista, Bosch deja claro que si las Cortes dicen que votar es ilegal los catalanes buscarán "otra legalidad" para conseguirlo.
"No nos vamos a enfrentar. Si es irreversible e imparable, lo más importante no es el qué, sino el cómo, para que el proceso sea cívico y pacífico, y no lastime a nadie. Al contrario, que le saquemos el máximo provecho", proclama. Bosch, que acaba de publicar el libro "Como amigos. La independencia de Catalunya interesa a los españoles" (Galaxia Gutenberg), cree posible una secesión ordenada en la que España y Catalunya salgan beneficiadas mutuamente.
Para el portavoz de ERC ya son muchos los que prevén "apocalipsis y desastres", y ahora toca explicar la "cara amable" de la independencia, las oportunidades que se abren para convertir un "matrimonio mal avenido" en una pareja separada que, pasado un tiempo, incluso puede llegar a convertirse en "buenos amantes".
En ese modelo, pone de ejemplo la independencia de Noruega de Suecia a principios del siglo XX después de un proceso que podía haber sido tumultuoso, o incluso violento, pero que se desarrolló con total normalidad democrática mediante un plebiscito.
Antes de la secesión, el clima estaba enrarecido, los noruegos se quejaban de que Suecia no les representaba bien en el exterior y que se producía un expolio fiscal mientras las inversiones no llegaban a todas las partes del Estado.
"Cosas que nos suenan bastante, ¿verdad?", se pregunta. Después de la independencia, "gira la relación" y en poco tiempo Suecia y Noruega conviven como buenos amigos y vecinos, con una "bolsa común" de Seguridad Social mientras el comercio y la prosperidad de ambos países "se multiplica". Es la misma explicación economicista de Adam Smith para apoyar la independencia de las colonias británicas de América del Norte en el siglo XVIII.
Bosch prefiere no fijarse un horizonte temporal para la independencia de Catalunya, "no voy a equivocarme poniendo una fecha", reconoce, pero tiene claro que el momento puede llegar este otoño, con una Diada del 11 de septiembre "que promete" y la consulta convocada para el 9 de noviembre.
"Lo que sí sabemos es que las cosas cuestan mucho, se encallan, hasta que se produce un desencadenante. Podría ser este otoño. A partir del verano se añadirá cierta presión política. Si puede ser este otoño y si no, tardará algo más", asegura. No obstante, insiste en que los pasos que se vayan dando serán siempre "amistosos, legales y democráticos".