La fiscalía general alemana se plantea abrir un proceso contra de Estados Unidos por las escuchas que hicieron los servicios secretos de ese país a uno de los teléfonos móviles de la canciller según revela Der Spiegel.
El fiscal general, Harald Range, examina desde hace meses si hay suficientes indicios para abrir un sumario por el espionaje realizado en suelo alemán.
Der Spiegel asegura que la Fiscalía divide el tema en dos campos. Por un lado, está la recolección sistemática de datos telefónicos de ciudadanos alemanes por los servicios secretos alemanes y, por otro, el caso concreto del espionaje a Merkel.
Mientras que en el primer caso, según Der Spiegel, la Fiscalía considera que no hay suficiente material para abrir un proceso, en el segundo caso Range considera seriamente la posibilidad de empezar a investigar, lo que además le permitiría salir al paso de críticos que sostienen que la justicia alemana da un trato especial a Estados Unidos.
Por su parte, Barack Obama ha querido salir del paso y, antes de que se conociera esta noticia, el sábado prometió a Merkel que ella y su país no volverán a ser espiados: "No debo y no puedo perjudicar esta relación a través de medidas de vigilancia que obstruyan nuestra comunicación de confianza".
Además, el mandatario ha asegurado que, "mientras que sea el presidente de Estados Unidos, la canciller alemana no tendrá que preocuparse sobre esto". Previamente, la canciller alemana había trasladado personalmente su indignación a Obama y encabezó una "acuerdo de no espionaje" en la Unión Europea y en Naciones Unidas.