El presidente ruso se compromete a que ningún atleta sufra discriminación durante los Juegos Olímpicos de Invierno, que comienzan proximamente en Sochi, ante la preocupación internacional sobre la prohibición de la "propaganda" gay.
"Los Juegos Olímpicos se celebrarán totalmente conforme a los principios olímpicos, sin discriminación de ningún tipo. Rusia hará campaña en favor de sus atletas, por supuesto, pero le deseamos lo mejor a todos los atletas", ha afirmado Putin durante un discurso dirigido a un grupo de embajadores extranjeros en el Kremlin, donde el presidente ha asegurado que todos los atletas serán tratados por igual.
Consciente de que el éxito o el fracaso de los Juegos de Sochi ayudará a determinar su legado, Putin se ha identificado de forma muy estrecha al evento, que se inaugura el próximo 7 de febrero.
De hecho, poco antes de que se celebren los Juegos, Putin ha flexibilizado la regulación sobre manifestaciones en Sochi, ha liberado y concedido la amnistía a las dos integrantes del grupo punk Pussy Riot y ha liberado al exmagnate Mijail Jodorkovsjki, el preso más famoso del país, medidas estas que han sido definidas como parte de un intento de limpiar la imagen de Rusia en materia de Derechos Humanos.
El presidente ruso había indignado previamente a numerosos países de Occidente a lo largo de 2013 gracias a su última regulación para prohibir la difusión de "propaganda" homosexual entre los menores de edad, una ley que ha sido calificada como discriminatoria y que, según sus críticos, está destinada a reprimir a los disidentes.
Los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en el complejo olímpico de Sochi, junto al Mar Negro, son una prioridad para el presidente ruso, ya que servirán para mostrar al mundo la cara moderna de Rusia más de dos décadas después de la caída de la Unión Soviética y por lo tanto parece estar dispuesto a casi todo con tal de demostrar que Rusia no es cómo antes.