"¡Vecinos! ¿De verdad queremos volver a nuestras vidas amargas de hace unos días, esos días en los que nos veíamos como desconocidos? ¿O queremos crear algo fuerte?"
La pregunta la lanzó un vecino del barrio de Gamonal esta mañana en la primera asamblea que celebra el distrito después de que el alcalde de Burgos, Javier Lacalle, diese ayer la orden de paralizar las obras al menos durante quince días.
Esa vida amarga a la que hizo referencia era la de un barrio que el Ayuntamiento había marginado, olvidado, la de un pueblo obrero que por culpa de un sistema que les oprime había olvidado la unión como forma de éxito.
La consulta, por tanto y pese al interrogante, fue casi una cuestión retórica. La vecindad no va a cesar en su protesta, mucho menos después de asistir a lo que consideran la victoria de una batalla.
Una victoria porque no fue Lacalle quien detuvo el reinicio de la construcción del bulevar en la calle Vitoria, sino los vecinos. "Las obras no se paralizaron ayer, estaban así desde el lunes, nosotros estábamos aquí para impedirlo", ha señalado un gamonalero.
Madrid se une a la protesta y termina en carga
La chispa del barrio de Gamonal, en Burgos, se extendía este miércoles a la capital del país. Una manifestación en apoyo a los vecinos burgaleses ha recorrido la ciudad desde la Puerta del Sol hasta la sede nacional del PP en la calle Génova, donde ha terminado con cargas policiales y 14 detenidos, tres de ellos son menores de edad.
Fuentes policiales han confirmado que cinco agentes que han resultado heridos leves al recibir el impacto de botellas y petardos que los manifestantes les han lanzado.
Alrededor de las 19:00 horas, cerca de mil personas, convocadas por diversos colectivos como la Plataforma 25-S, comenzaban a concentrarse en la madrileña plaza. Era una de las numerosas convocatorias que han surgido por todo el país en solidaridad con esta protesta.
Al grito de "detenidos libertad", "viva Gamonal" y "antidisturbios fuera de Burgos", un numeroso grupo comenzó a marchar desde Sol hasta la Gran Vía cortando el tráfico y encabezado por la pancarta de la Coordinadora 25-S, conocida por las diferentes convocatorias para rodear el Congreso de los Diputados.
Tras recorrer el centro de Madrid, la manifestación encaraba la calle Génova y, de inmediato, el nutrido despliegue policial que le ha acompañado durante el recorrido se ha adelantado a los manifestantes para blindar una vez más la sede del PP.
Ante las vallas azules que les impedían avanzar y el cordón de antidisturbios que rodeaba al grupo, algunas personas comenzaron a lanzar petardos y botellas contra los agentes, que contestaron con una carga policial que disolvió a los concentrados.
Los manifestantes se dispersaron entonces por las calles aledañas a Génova. Algunos se refugiaron en la parada de metro de Colón, donde también accedieron varios agentes. Otro grupo recorrió la avenida de la Castellana dejando barricadas con todo lo que encontraba a su paso y prendiendo fuego a varios contenedores.