Las integrantes del grupo punk Pussy Riot liberadas, Nadezhda Tolokonnikova y Maria Aliojina, anuncian que a partir de ahora lucharán para defender el respeto de los Derechos Humanos en las cárceles rusas.
"Todo acaba de empezar. Así que abróchense los cinturones", advertía Tolokonnikova ante el edificio de apartamentos de su abuela en la ciudad siberiana de Kransoyarks, tras su salida de prisión, donde ha permanecido encarcelada durante casi dos años.
Tolokonnikova se declaró en huelga de hambre a principios de año para reclamar su traslado de la Colonia Correccional de la región de Monrovia (al sureste de Moscú), en la que, según denunció, había sufrido amenazas de muerte y unas condiciones de vida inhumanas.
Esta integrante de Pussy Riot, de 24 años, ha criticado la amnistía de Putin y la ha calificado de un acto "repugnante y cínico" en declaraciones concedidas a Reuters.
Por su parte, Aliojina ha calificado la amnistía de "artimaña de relaciones públicas", con el objetivo de mejorar la imagen de Rusia. Por eso ha asegurado que su actitud ante Putin "no ha cambiado" y ha asegurado, en la misma línea que Tolokonnikova, que "unirán" sus esfuerzos para su "actividad de Derechos Humanos".