27 de noviembre de 2021, 8:53:40
LIFESTYLE


Bilbao: Una escapada de la que no te arrepentirás

Por Hora Punta

Ciudad moderna y equilibrada, eficiente, acogedora y atractiva para vivir, para trabajar, para invertir y para visitar.


Bilbao, capital económica de la Comunidad Autónoma del País Vasco, es el centro de un área metropolitana de más de un millón de habitantes. Ciudad moderna y equilibrada, eficiente, acogedora y atractiva para vivir, para trabajar, para invertir y para visitar.

Es la capital del Territorio Histórico de Bizkaia, cuenta con un sistema fiscal propio con capacidad normativa para la regulación de los impuestos, así como de autonomía para su exacción y recaudación.

Cómo llegar a Bilbao

Una ciudad conectada al mundo, centro neurálgico en las comunicaciones aéreas, marítimas y terrestres del norte de España y del Arco Atlántico Europeo.

Aeropuerto Situado a 10 km del centro urbano de Bilbao, ofrece conexiones directas con las principales ciudades del estado español y capitales europeas.

22 aerolíneas operan desde el aeropuerto, obra del prestigioso arquitecto Santiago Calatrava, que ofrecen vuelos a 50 destinos repartidos en 24 países.

Transporte publico

Recorrer Bilbao o hacer una ruta por el territorio de Bizkaia es fácil y apenas te llevará tiempo gracias a que las distancias son cortas y accesibles. En el futuro, la llegada de la alta velocidad, prevista para 2024, supondrá un enorme paso adelante para las comunicaciones en Bizkaia y toda Euskadi al conectar la comunidad autónoma con el resto del Estado.

El metro, obra de Sir Norman Foster, ha revolucionado el transporte urbano. Cuenta con tres líneas que llegan a las principales localidades del área metropolitana ofreciendo un interesante recorrido turístico y la posibilidad de llegar al mar y sus playas en media hora.

La ciudad también dispone de una excelente red de tranvía, con una longitud de más de 5 km de vía, que serpentea entre calles y plazas, uniendo los principales atractivos turísticos. Cuenta, además, con una extensa red de autobuses urbanos e interurbanos que, junto a la red de trenes de cercanías, permiten hacer una escapada a las localidades de la costa o parques naturales. Todas las líneas regionales, nacionales e internacionales de autobuses parten de la nueva estación Intermodal de Bilbao, ubicada junto al estadio de San Mamés.

Bilbao Bizkaia Card

Una tarjeta con ventajas y descuentos para desplazarse por el territorio, comprar y realizar diversas actividades. Utilizar la Bilbao Bizkaia Card, que se puede adquirir en las oficinas de Bilbao Turismo o a través de la web www.bilbaobizkaiacard.com, permite acceder a promociones y ofertas exclusivas en decenas de comercios, museos, restaurantes e incluso ahorrarse las colas en el Museo Guggenheim Bilbao o el Museo de Bellas Artes. Esta tarjeta da acceso a cualquier red de transporte de Bizkaia, urbana e interurbana (metro, tranvía, tren y funicular).

Terminales de Cruceros y Ferries

La localidad costera de Getxo, un enclave turístico histórico en Bizkaia, acoge la terminal de cruceros del Puerto de Bilbao, ubicada a solo 10 km del centro de la ciudad. Punto de embarque, escala y desembarque de importantes navieras y buques, más de 80.000 turistas recalan cada año en la moderna terminal, accesible en metro y bien conectada en autobús, que fue inaugurada en 2017. Más de medio centenar de cruceros de todo el mundo llegan a esta terminal, localizada junto al Puerto Deportivo y la playa de Ereaga. Desde otro puerto, el de Zierbena, parten los ferries a Inglaterra e Irlanda con varias escalas semanales.

Casco Viejo y Bilbao la Vieja: pasado medieval y distrito indie

Fue a orillas de la Ría donde se fundó la villa de Bilbao el 15 de junio de 1.300 por Don Diego López de Haro aunque previamente ya existían asentamientos en ambos márgenes del Nervión. Estos poblados dieron origen al actual casco histórico o Siete Calles, en alusión a esas primeras vías sobre las que se articuló el Bilbao medieval. Sus nombres: Somera, Artekale, Tendería, Belostikale, Carnicería Vieja,Barrenkale y Barrenkale Barrena, hacen referencia a su situación y a los oficios que se desarrollaban.

Este primer Bilbao estaba amurallado y hoy en día todavía se pueden observar restos arqueológicos de esta muralla en el Palacio Yohn, en la calle Ronda (cuyo nombre hace referencia precisamente a ese camino exterior inmediato al muro) y en la iglesia de San Antón que está construida sobre un alcázar de la época. Esta iglesia y el puente del mismo nombre fueron durante siglos el único paso que cruzaba el Nervión, así como aduana obligada para el comercio entre el señorío de Bizkaia y Castilla.

Otro icono histórico de la capital bizkaina aguarda a escasos metros de distancia: el Mercado de la Ribera, referente comercial en todo el territorio, con sus grandes franjas rojas y blancas en honor a Bilbao y su equipo, el Athletic Club.

Con una superficie de 10.000 m2, es el mercado de abastos cubierto más grande de Europa. Un templo gastronómico con unas espectaculares vidrieras que merece sin duda una visita.

El corazón de Bilbao

En 1979 el Casco Viejo se convierte en un espacio peatonal para facilitar la actividad comercial. La Plaza Nueva es el epicentro de esta zona declarada monumento históricoartístico, que invita a callejear y perderse disfrutando de la gastronomía, las compras y el buen ambiente.

Sus 240.000 m2 esconden lugares y construcciones emblemáticas como el Teatro Arriaga, un edificio neobarroco de finales del siglo XIX que rinde homenaje al compositor bilbaino Juan Crisóstomo de Arriaga, y la Catedral gótica de Santiago, dedicada al apóstol, patrón oficial de la villa desde 1643, una parada obligada en el Camino del Norte a su paso por la villa.

Una placa en el número 16 de la calle Ronda recuerda que allí nació Miguel de Unamuno en 1864. Un poco más adelante, en la plaza que lleva su nombre, se erige también un monumento al célebre escritor. Se trata de un popular espacio de gran ambiente, con terrazas, en el que habitualmente se celebran diversos eventos.

El Casco Viejo acoge numerosas pinacotecas, como el Museo Vasco, el Arkeologi Museoa (Museo Arqueológico), que documenta el pasado de Bizkaia, el de Pasos de Semana Santa, único en Euskadi, y el Museo Diocesano de Arte Sacro.

El Casco Viejo es el lugar ideal para pasear y darse un homenaje gastronómico, ya que cuenta con cientos de establecimientos; bares y restaurantes en los que degustar los tradicionales “pintxos” o cocina en miniatura. Es habitual encontrar durante el recorrido cuadrillas de amigos y amigas que, vaso de vino en mano, el tradicional txikito, comienzan a cantar populares bilbainadas.

Bilbao la Vieja, la zona de moda

Frente al Casco Viejo, al otro lado de la Ría, se encuentra “Bilbao la Vieja”, el antiguo barrio rojo de la ciudad, hoy reconvertido en la zona más intercultural de la villa, donde se respira un gran ambiente. Galerías, tiendas de diseño, mercadillos, locales LGBT friendly... se concentran en este espacio junto a tres equipamientos culturales: Bilborock “La Merced”, el centro BilbaoArte y el Museo de Reproducciones Artísticas. Es el nuevo “soho” bilbaino, un espacio en el que disfrutar de numerosos establecimientos hosteleros con un toque alternativo que se han instalado en la calle Cortes y alrededores. Actualmente también cuenta con una amplia oferta de gastrobares en los que degustar los tradicionales pintxos. Las escalinatas que forman terrazas a la Ría también son lugar habitual de conciertos y cuentan con una animada programación musical.

En el núcleo de Bilbao La Vieja, la calle 2 de Mayo es el escenario de un rastro de segunda mano que se celebra el primer sábado de cada mes, pero que alcanza su máximo esplendor en la fecha que le da nombre. Es el lugar ideal para curiosear, comprar ropa vintage, porcelanas y libros, entre otros muchos artículos, y disfrutar de animadas muestras de música y folklore.

Muy cerca se encuentra el barrio de Miribilla, en otros tiempos dominado por las minas centenarias que fueron explotadas hasta mediados de los 70. La zona se ha reconvertido en un espacio residencial pero aún se aprecian algunos vestigios que recuerdan su pasado minero y su tradición obrera como la chimenea de la Plaza Saralegi.

Ensanche: Bilbao burgués y comercial

A finales del siglo XIX la villa de Bilbao, asentada en lo que en la actualidad conocemos como Casco Viejo, cruza la Ría hacia el barrio de Abando debido al desarrollo económico y al aumento de la población. Nace así la zona del “Ensanche”.

Hoy en día, es el centro comercial y financiero de la ciudad. Un espacio donde se concentran bancos, grandes almacenes, marcas internacionales de lujo y pequeñas tiendas de larga trayectoria y calidad.

Los arquitectos Alzola, Achúcarro y Hoffmeyer fueron los encargados de planificar esta expansión urbanística, donde la burguesía levantó sus mansiones y abrió sus negocios. La calle Gran Vía Don Diego López de Haro, denominada así en honor al fundador de la villa, cuenta con 50 m de anchura y 1,5 km de longitud. Acompañan en el paseo por esta emblemática calle grandes Tilos, que jalonan ambos lados de una vía copada por una imponente arquitectura. A esta altura de la Gran Vía se dejan entrever parte de los 85.000 m2 del parque de Doña Casilda cuyo nombre rinde homenaje a la gran benefactora bilbaina Casilda Iturrizar. Este vergel urbano esconde fuentes, una pérgola, un precioso carrusel y un estanque con patos, cisnes y pavos reales. De ahí que también sea conocido popularmente como el “parque de los patos”. Se trata del gran pulmón de Bilbao, con más de veinticinco especies de árboles y setecientos arbustos.

La plaza Moyúa, con sus coloridos jardines y una gran fuente, se erige en punto central de esta frondosa calle. Conecta con algunas de las vías más importantes de la capital bizkaina, como la comercial Ercilla o Iparraguirre, que enlaza con el Museo Guggenheim Bilbao y con otro de los iconos culturales de la ciudad: Azkuna Zentroa-Alhóndiga Bilbao.

Una área peatonal llena de vida.

Moyúa es la antesala del área peatonal de la Gran Vía, donde se trasladaron las principales instituciones, entidades bancarias y las grandes compañías. Sus sedes, encargadas a prestigiosos arquitectos, constituyen uno de los mejores conjuntos de arquitectura civil urbana del siglo XX. Uno de los grandes edificios que presiden este tramo es el Palacio de la Diputación, símbolo de una época y un cambio de siglo en el que Bilbao florecía gracias al comercio. Es la sede del Gobierno del territorio de Bizkaia.

La Gran Vía también nos guía hacia otros lugares muy populares en la villa antes de adentrarse en el Casco Viejo, como los frondosos Jardines de Albia o la calle Ledesma, donde aguarda la riquísima gastronomía bilbaina en sus restaurantes, cafés y pastelerías. Los días de partido, las calles Licenciado Poza y Maestro García Rivero, son visita obligada antes y después de cada encuentro. Este tramo de la Gran Vía desemboca en la Plaza Circular, que es el enlace directo con el casco histórico de la ciudad. En este punto se encuentra la primera escultura pública que tuvo la capital bizkaina, la de Don Diego López de Haro, fundador de la villa. Realizada por Mariano Benlliure en bronce y piedra es objeto todos los años de un homenaje institucional con ofrenda floral. En la mano porta la carta de fundación de la ciudad y señala precisamente al Casco Viejo.

En la Plaza Circular se ubica también la oficina central de Turismo Bilbao Bizkaia. Su interior ha sido reformado utilizando madera para dotarlo de una personalidad acorde con las tradiciones y la cultura vasca. Este edificio se encuentra junto a la estación de Abando, conocida como Estación del Norte, un edificio de estilo clasicista con una espectacular vidriera en su interior.

La Ría: un espacio ganado para el ocio

Los márgenes de la Ría se han convertido en un gran área de esparcimiento. Un lugar ideal para disfrutar de una relajante caminata o practicar deporte, ya sea corriendo o en bicicleta. El Arenal es la entrada natural al Casco Viejo y el inicio de un largo paseo por la Ría hasta la zona de Zorrotzaurre, llamada a convertirse en otro importante foco de regeneración urbana.

El Arenal es un área de parques y jardines con un kiosco de estilo “art déco” y grandes Tilos que acoge a lo largo del año numerosos eventos. Se llama así porque antaño conformaba una zona de arenas, una especie de playa interior donde atracaban las embarcaciones. En el parque del Arenal se distinguen tres zonas de paseo, la central y las de los costados, distribución que en el pasado diferenciaba las clases sociales. Las más pudientes caminaban por el centro dejando las laterales a las sirvientas y otras clases menos acomodadas. En las inmediaciones de este gran parque se sitúa el conocido Teatro Arriaga, plaza que acoge estrenos nacionales. Otro atractivo turístico en el Arenal es la iglesia de San Nicolás, un templo de estilo barroco. En febrero, coincidiendo con la festividad de San Blas, es tradicional acercarse para bendecir cordones que, anudados al cuello, evitan los males de garganta. A lo largo del Paseo del Arenal también se pueden ver unas estructuras metálicas cubiertas con un tejado de madera. Son los populares Tinglados, que eran utilizados por los barcos mercantes para dejar a cubierto las mercancías.

Estas construcciones se han mantenido por su valor patrimonial y para recordar la historia marítima de la ciudad como puerto comercial. Los domingos albergan el colorido mercado de las flores y los sábados por la mañana se llenan de puestos de comerciantes que ofrecen sus sabrosos productos locales en “Gure Lurreko Merkatua”.

El Teatro Arriaga, de estilo neobarroco e inaugurado en 1890, es uno de los más importantes a nivel nacional. Dejando atrás los Tinglados del Arenal arranca el Paseo Volantín, presidido por el imponente Ayuntamiento de Bilbao, frente al que se levanta una monumental escultura de ocho metros de altura realizada en acero corten. Es obra del reconocido escultor vasco Jorge Oteiza: “Variante Ovoide de la desocupación de la esfera”. El Consistorio de la capitalbizkaina fue proyectado por el arquitecto municipal Joaquín Rucoba, quien lo dotó de un estilo ecléctico. Entre sus estancias sobresale su majestuoso Salón Árabe.

El Paseo Volantín, jalonado por construcciones de diversa tipología como antiguas mansiones señoriales, recorre la ribera izquierda de la Ría que también ofrece una panorámica del área de Abandoibarra, en su orilla opuesta, que refleja el pasado industrial de Bilbao. Por ejemplo, la imponente Grúa Carola, de 60 metros de altura.

Cuentan que fue bautizada con este nombre en honor a una bella mujer que cruzaba todos los días frente a los Astilleros Euskalduna. A los pies de la grúa Carola se sitúa el Itsasmuseum-Museo Marítimo que nos sumerge en la historia de la Ría y el Puerto de Bilbao. En el Campo Volantín, desafiando el horizonte, se alza la figura de un imponente Tigre, emblema de unos antiguos talleres de correas de transmisión ubicados en el barrio de Deusto.

Transitando por esta ribera, que recorre un carril-bici, se puede observar que la capital bizkaina es una ciudad rodeada de cinco montes y parques forestales que forman un gran anillo verde de 71 km. Uno de ellos es Artxanda, al que se accede de forma sencilla y rápida subiendo en el histórico funicular, una de las grandes atracciones turísticas de la ciudad, que data de 1915. Desde lo alto de esta popular cumbre se disfruta de una extraordinaria panorámica de Bilbao.

La ría del Nervión recorre 23 km hasta abrirse al Mar Cantábrico.En su camino van apareciendo los restos de un poderoso pasado industrial que se palpa dirección a Barakaldo a través de siluetas de antiguas factorías y vestigios de otros tiempos, como los emblemáticos Altos Hornos. En su desembocadura se encuentran los denominados "municipios del Abra”, de gran atractivo turístico: Getxo, Portugalete y Santurtzi. Un espacio de contrastes, rico en patrimonio e historia. Conecta la villa de Portugalete y el municipio de Getxo el imponente Puente de Bizkaia o Puente Colgante, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, emblema y monumento de la Revolución Industrial en este territorio. Destacan las coloridas mansiones de finales de siglo XIX del muelle Churruca y el de Hierro. En Santurtzi la Ría recobra su tradición marinera. Su puerto y las sardinas son las señas de identidad de una localidad que se abre de par en par al mar.

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