29 de septiembre de 2021, 1:45:26
ACTUALIDAD


Brasil como escenario de varias epidemias de COVID-19

Por Hora Punta

Durante el primer año de la pandemia de COVID-19 en Brasil, el nuevo coronavirus se propagó de maneras distintas entre las diversas regiones del país. A finales de abril de 2021, con la curva de contagios en ascenso, en promedio, el 15% entre los brasileños testeados en el ámbito del estudio EPICOVID-19 BR 2 exhibía anticuerpos contra el SARS-CoV-2.


Así lo señala DICYT, y es que los índices de seropositividad, sin embargo, variaron del 9,89 % en el estado de Ceará al 31,4% en aquel que registra la mayor seroprevalencia del Brasil: el estado de Amazonas. En el marco de este estudio, que cuenta con el apoyo de la FAPESP - Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo y que está coordinado por el profesor de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) Marcelo Burattini, fueron testeadas 120 mil personas en 133 municipios de todo el país entre los días 25 de enero y 24 de abril de 2021.

“La gran mayoría de las personas de la muestra aún no se habían vacunado, ya que los test se concentraron entre enero y mediados de febrero, cuando el programa nacional de vacunación estaba recién empezando. Menos del 1 % de las personas sometidas a pruebas afirmó tener la vacuna y prácticamente ninguna se había aplicado ambas dosis”, explica Burattini. Por ende, en este estudio no se hizo distinción entre vacunados y no vacunados.

La investigación también reveló índices variados dentro de cada una de las regiones del país. En el sudeste, por ejemplo, el 19,57% de la población del estado del Río de Janeiro tenía anticuerpos contra el coronavirus, un porcentaje similar al 18,73% registrado en el estado de Espírito Santo, pero superior a la seropositividad media del estado de São Paulo, del 13%.

También se registraron variaciones entre municipios de un mismo estado. En São Paulo, la seroprevalencia media en Sorocaba y Bauru fue del 9%, la de Marília, del 20%, y la de ciudades como São José do Rio Preto, Araçatuba, Ribeirão Preto y São José dos Campos varió entre el 13% y el 15%.

“Estos resultados muestran que existe una gran variación espacial en la epidemia. Hay diversas epidemias y no solamente una en Brasil. Esta variación se extiende por todo el país y será uno de los objetos de estudio más detallados de este proyecto”, adelanta Burattini.

En Araraquara (São Paulo), por ejemplo, fueron testeadas 258 personas entre enero y mediados de febrero, y el índice de seroprevalencia fue bajo, del 4%. Algunos días después, entre el 21 de febrero y el 2 de marzo, la ciudad decretó un confinamiento severo para contener una explosión de casos y reducir la saturación de las unidades de terapia intensiva (UTI).

“El estudio registró un rendimiento de muestra muy bajo. Esto podría explicar parcialmente la explosión de casos que se verificó posteriormente, pero aún no podemos afirmarlo categóricamente”, acota el investigador.

Los resultados preliminares del estudio, según Burattini, sugieren que la seroprevalencia registrada es significativamente menor que lo que los pronósticos hasta ese momento dados a conocer sobre la proporción de casos asintomáticos haría suponer. “Cuando hayamos concluido el análisis de las 133 ciudades, comparando los datos de este estudio con la existencia notificada de COVID-19, contaremos con importantes aportes para orientar las medidas públicas. Esto probablemente derivará en una nueva comprensión de la dinámica de la enfermedad y de su registro en nuestro medio”, afirma.

El EPICOVID-19 BR 2 tuvo como objetivos estimar el porcentaje de brasileños infectados con el SARS-CoV-2 por edad, género, condición económica, municipio y región geográfica, determinar el porcentaje de asintomáticos y evaluar síntomas y morbiletalidad (el índice de personas fallecidas como consecuencia de una enfermedad específica dentro de un grupo poblacional), aparte de brindar apoyo a la elaboración de políticas públicas y al análisis del alcance y el impacto de las medidas de aislamiento social, ya sean del llamado lockdown o confinamiento o de distanciamiento social con medidas de protección, como el uso de mascarillas. Aparte de la seroprevalencia, las demás variables del estudio aún se encuentran en análisis, en razón de la cantidad de pacientes que tomaron parte en la investigación, según sostiene el coordinador.

Estudios complementarios

El estudio EPICOVID-19 BR 2 complementa la información recabada en el marco de otra investigación: EPICOVID-19 BR, realizada en cuatro fases por el equipo del Programa de Posgrado en Epidemiología de la Universidad Federal de Pelotas (UFPEL), coordinado por Pedro Hallal. Las tres primeras etapas contaron con el apoyo del Ministerio de Salud de Brasil, en tanto que la cuarta, fue patrocinada por la iniciativa Todos por la Salud, del banco Itaú Unibanco, el mayor banco privado del país.

En la primera etapa, realizada entre los días 14 y 21 de mayo de 2020, la seroprevalencia en Brasil era del 2,9%. Durante la segunda, entre el 4 y el 7 de junio, la media subió al 4,6%, mientras que se mantuvo estable en la tercera, realizada entre los días 21 y 24 de junio. En la cuarta, llevada a cabo entre el 27 y el 30 de agosto, la prevalencia fue de tan solo el 1,2%.

“La discrepancia de la fase 4 con relación a las demás aún se está investigando”, explica Burattini, quien también participó en las primeras.

“El EPICOVID-19 BR 2 es un estudio independiente, que se relaciona con el estudio anterior por haber utilizado la misma base geográfica y una metodología de muestreo similar”, subraya.

En las cuatro fases de la investigación coordinada por la UFPEL, los datos se recabaron en 133 municipios, y en 25 sectores censuales, con diez domicilios sorteados por sector y un habitante sorteado por dirección, totalizando 33.250 participantes en cada etapa.

“En todas esas etapas, para la detección de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 se utilizaron test serológicos rápidos de flujo lateral, basados en muestras de sangre obtenidas vía punción digital [en la punta del dedo]”, explica Burattini.

En el proyecto EPICOVID-19 BR 2, coordinado por Burattini, el estudio tuvo lugar en los mismos municipios y sectores censuales, habiéndose sorteados ocho domicilios por sector debido a restricciones presupuestarias, con planificación de mil pacientes de muestreo por municipio.

“A diferencia de las primeras cuatro etapas de estudio, todos los habitantes de los domicilios sorteados participaron en este trabajo, lo que multiplicó la cantidad de personas testeadas de alrededor de 33 mil a más de 120 mil”, explica.

Otra diferencia fundamental consistió en que, durante esta última fase, el test rápido se reemplazó por la punción venosa para la extracción de la sangre analizada en los exámenes serológicos destinados a la detección de anticuerpos totales por electroquimioluminiscencia (EQMIA), dice Burattini.
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