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    17 de diciembre de 2017

BLOG > EL MEDIADOR

Lo más claro que nos aparece en la nueva política defendida por Trump, y en clara línea asociado con el Brexit, Le pen, Orbán, etc., es la defensa a ultranza del viejo nacionalismo. Que porqué viejo, porque intelectualmente ya está superado. Ya conocemos lo mucho de bueno y lo funesto de malo que ha traído, y más parece de otra época anterior.
Ya sabemos que el Fondo de la mediación está en que manden unas élites políticas o las otras. Nuestro siguiente paso consiste en hablar con “Las partes”.
Para mí es apasionante comprobar a lo largo de la historia de la especie humana cómo se ha ido desarrollando el equilibrio entre los dos géneros, Masculino y Femenino.
Lo que pretendo con este artículo es poner sobre la mesa las consideraciones de un mediador profesional acerca de lo que supondría, de verdad y con criterios técnicos de mediación, una auténtica labor de sentar a las partes en controversia, y poder ofrecer razonamientos que lleven a los afectados a alcanzar una solución que pudiera satisfacer a casi todo el mundo.
No es necesario realizar un minucioso estudio para comprobar a primera vista que a lo largo de la historia todo el funcionamiento de los procesos sociales ha sido cíclico. Estos se han alternado constantemente, por distintos motivos y en función a variadas circunstancias , que a su vez, han marcado la duración de uno u otro ciclo.
Ya es bien conocido que dicho sentimiento es el que adquiere cualquier animal por los distintos sentidos para integrarse con los suyos. Sabemos que un patito sigue al que esté al lado cuando sale del huevo. En el caso de los humanos la pertenencia se adquiere por los afectos de la niñez y el adoctrinamiento de un idioma, unas costumbres, ciertas creencias y una forma determinada de vivir.
En cada tiempo y lugar impera una ideología dominante. Ni mejor ni peor. La que se ha impuesto en ese momento porque es considerada por las élites y la mayoría de los administrados como la posible, o la más adecuada, o la que lleva tiempo imperando y aún no ha nacido otra mejor.
En varios libros y en decenas de artículos me he dedicado a criticar la visión mayoritaria actual, del mundo que nos rodea y a nosotros mismos dentro de él, contemplada y explicada desde el punto de vista de las religiones e ideologías. Eso ya no es posible.
La historia es una de las grandes fuentes de conocimiento, y por ello, muy buena para el aprendizaje. Cuentan –aunque ya se ha demostrado que es totalmente falso- que cuando en las Olimpiadas de 1.936, Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro y el jefe del estado Alemán, anfitrión de los juegos, debía saludarle y felicitarle, este abandonó el estadio porque no podía ir contra sus ideas racistas.
La globalización, que en un principio conlleva el relacionarnos con todos y no rechazar a nadie, hemos de ser sinceros y darnos cuenta que el lado malo que acarrea es que transporta con ella un poco de, “Todo Vale”.

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