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    24 de febrero de 2018

ACTUALIDAD > OPINIÓN

Al contrario de lo que cree el estatismo, el mercantilismo -el materialismo, en definitiva- la riqueza de un país no viene dada por sus recursos naturales ni su producción en bienes materiales. Ya decía Frank Tipler que "lo que el sistema económico produce no son cosas materiales, sino conocimiento inmaterial". Aunque Japón lo deja claro con su riqueza en un territorio pequeño y de naturaleza poco favorecida, el auge de la economía del conocimiento lo corrobora.
Más allá de las especulaciones propias del mercado, uno de los motivos por los cuales el Bitcoin en particular ha caído casi a la mitad en estas últimas semanas es porque los gobiernos miran, cada vez con más recelo, a las criptomonedas e intentan controlarlas. No es para menos, es que su poder -su “soberanía”- corre riesgo de desaparecer.
Leyendo sobre temas de empleo, selección, actitudes, aptitudes, y más concretamente en lo referido a las “habilidades personales" en la esfera del mercado laboral, obviamente, siempre existirán mas y mejores oportunidades de empleo para aquellos que sepan adecuar sus capacidades a los nuevos y apasionantes tiempos en que vivimos.
El Estado moderno impone arbitrariamente su doble moral. Y sus defensores no tienen justificación racional, simplemente dicen que “si el Estado lo dice, o lo necesita, es bueno…”.
Respetable ministra. Tras haber leído atentamente la carta que usted envió el pasado 2 de enero del 2018 a todos los pensionistas, calificados lamentablemente tiempo atrás como “clases pasivas”, y todo ello unido a las opiniones de los medios de comunicación y redes sociales incluidas, deseamos someter a su consideración los siguientes aspectos sobre el texto de la misma.
Días atrás dio la vuelta al mundo la muerte de Ingvar Kamprad, que había nacido en una comarca rural sueca en 1926. Me llamó la atención cómo lo llamó María Fluxá en El Mundo de Madrid: “el hombre que al crear IKEA democratizó el diseño”.
De seguir a este ritmo, cadenas de TV y prensa lograrán que los españoles abandonemos la sana costumbre de ver los telediarios y el ya escaso hábito de leer los periódicos de papel por dos motivos: el independentismo catalán y soportar las declaraciones del esperpéntico Puigdemont. ¿De verdad ya no sucede nada en las restantes comunidades autónomas digno de ser contado a los ciudadanos? ¿Hasta cuándo deberemos seguir soportando semejante paliza mediática?
El sainete catalán, vuelve a poner de manifiesto que es la propia estructura del Estado autonómico la raíz del problema.
Los que se resisten a secundar la locura nazionalista catalana, con “Z” de “nazis”, lo están pasando mal. Los jóvenes cachorros de Arran, rama juvenil de la CUP, imitando la kale borroka vasca, no paran de ejercitar la violencia contra las organizaciones, empresas y políticos que no se manifiestan a favor de la república.
Es llamativo el que parte de la opinión pública tenga una imagen negativa del mercado natural cuando éste no son sino las personas, esa misma opinión pública que lo rechaza. El mercado natural, subrayo, es el conjunto de los seres humanos desde el punto de vista de la cooperación voluntaria, pacífica, espontánea entre las personas con el fin de vivir y mejorar.

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