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    24 de noviembre de 2017

BLOG > DE MI PUÑO Y TEKLA

Pretender comparar la actuación de un payaso con el comportamiento de Puigdemont, constituye todo un insulto para los profesionales del circo. Su excursión a Bruselas acompañado de seis de sus consejeros ha resultado patética.
El proponerse resolver la normalidad social y la convivencia pacífica de la sociedad catalana, a nivel de frase y como intención es digno de encomio, pero al extrapolarlo a la realidad teniendo en cuenta el duro enfrentamiento existente entre independentistas y no independentistas, incluso en muchos casos en el propio entorno familiar, mucho nos tenemos que con el elevado índice de fractura ciudadana alcanzado, el logra de esa ansiada paz social se supone harto difícil o en defecto, pura fantasía.
Lamentable y mediocre discurso el pronunciado días atrás por el presidente de la Generalidad, cuyo contenido evidenció la ramplonería dialéctica de su autor.
¿Cómo y porqué hemos llegado a semejante deterioro y despilfarro? Una vez más ha tenido que ser la prudente y serena ciudadanía, cargada de sentido común y patriotismo, quien ha tomado calles y plazas para demostrar con sendas manifestaciones en Madrid y Barcelona que somos capaces de convivir y respetarnos, dejando patente que el espacio público que tenían monopolizado ciertos políticos y partidos, muy posiblemente habrá terminado, poniéndose de manifiesto que españoles y catalanes podemos compartir espacios perfectamente, lo que no impide el que respetemos nuestras respectivos hábitos y diversidades regionales que a todos enriquecen.
¡¡Hartazgo!! Es la sensación percibida por todos los españoles y la mitad de los catalanes. Pretender ridiculizar al Gobierno de la nación en momentos tan críticos como los que estamos viviendo solo constituye otra forma más de favorecer al independentismo.
Sin la menor duda, los españoles, estamos soportando por uno de nuestros peores momentos. Concretamente nos encontramos ante una especie de golpe de Estado, y no precisamente sobrevenido sino anunciado y con escaso tiempo para frenarlo.
Recientemente, Carlos Rodríguez, publicó en MERCA2 un artículo glosando el rendimiento de los trabajadores en el sector de la distribución titulándolo: “Los trabajadores de El Corte Inglés, los menos productivos del sector", y al propio tiempo, destacando con gran diferencia y como líder a Mercadona, e igualmente matizando que al margen de ser la empresa con mayor facturación, sus trabajadores como los más productivos. Cálculo establecido en función de dos parámetros: facturación y volumen de plantilla.
Entre desconcertante y penoso resultan todas las torpezas cometidas últimamente por Puigdemont, presidente de la Generalidad, Forn, consejero de Interior y, Trapero, responsable de los Mozos de Escuadra. No es de recibo el mentir tan burdamente pretendiendo distorsionarlo todo y tergiversando los hechos en lugar de asumir las realidades.
Entre tanto visionario e iluminado, comenzando por el osado Puigdemont, la única verdad es que nadie del Gobierno catalán tiene la menor idea de lo que puede suceder el 1º de octubre.
Dicen que cuando una mentira se repite miles de veces y son muchos los dedicados a tal menester, termina convirtiéndose en verdad y admitida como tal.

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